5 herramientas de Claude Code

5 herramientas de Claude Code y cómo utilizarlas en una empresa

Un agente que atiende a los clientes por WhatsApp. Una herramienta que construye una landing page después de hacerte algunas preguntas. Un sistema que convierte una idea visual en una imagen preparada para una campaña. Varios agentes que investigan un mercado al mismo tiempo. Y un editor de vídeo que trabaja a partir de instrucciones escritas.

Estas son las cinco herramientas de Claude Code que he analizado para entender qué hacen realmente y qué utilidad pueden tener dentro de una empresa.

La pregunta que debe hacerse un empresario es: ¿esta herramienta puede ayudarme a atender mejor a mis clientes, lanzar una oferta, producir contenido o reducir el tiempo que consume un proceso?

También conviene aclarar algo antes de empezar. WhatsApp AgentKit, Claude WebKit, Claude Banana, MAIA y Editor Pro Max son proyectos independientes que utilizan Claude Code para desarrollar tareas concretas. Esto significa que no basta con descargarlos y empezar a trabajar. En algunos casos habrá que instalar el proyecto, conectarlo con otros servicios, introducir información de la empresa y revisar su funcionamiento.

La herramienta puede acelerar una parte del trabajo. Convertirla en una solución útil para una empresa requiere criterio, configuración y seguimiento.

 Claude Code es la herramienta de programación agéntica de Anthropic. Puede leer una base de código, modificar archivos, ejecutar comandos y trabajar con diferentes herramientas de desarrollo desde el terminal, un entorno de programación, una aplicación de escritorio o el navegador.
También puede ampliarse mediante skills, agentes, comandos y archivos de instrucciones.

Una skill es un paquete que contiene conocimientos, procedimientos y recursos para enseñar a Claude a realizar una tarea especializada. Claude puede activarla cuando detecta que resulta relevante o el usuario puede invocarla directamente.

Los cinco proyectos analizados aprovechan precisamente esta capacidad. Sin embargo, no todos son el mismo tipo de herramienta:

Herramienta

Qué es técnicamente

Resultado principal

1.WhatsApp AgentKit

Kit para construir un agente

Agente personalizado conectado con WhatsApp

2. Claude WebKit

Constructor web guiado

Landing page desarrollada con código

3. Claude Banana

Agente de prompts y flujo visual

Prompts, imágenes, ediciones y variaciones

4. MAIA

Skill de investigación multiagente

Informe de inversiones y panel interactivo

5. Editor Pro Max

Entorno de vídeo programático

Composiciones y vídeos renderizados en MP4

Para utilizarlas no basta con tener instalada la aplicación de Claude en el móvil. También hay que descargar el repositorio desde GitHub, abrirlo con Claude Code, instalar determinadas dependencias y facilitar las credenciales de los servicios externos que necesite cada proyecto.

Claude Code puede estar incluido dentro de determinados planes de Claude, aunque el uso de la API de Anthropic se factura por separado cuando un proyecto la necesita para funcionar en producción.

Esta diferencia será especialmente importante en herramientas como WhatsApp AgentKit: una cosa es utilizar Claude Code para construir el agente y otra mantener un agente respondiendo conversaciones mediante la API de Claude.

Podemos utilizar una herramienta muy avanzada y obtener un resultado mediocre si no sabemos explicarle qué debe hacer.

Este es uno de los errores más habituales cuando una empresa empieza a trabajar con inteligencia artificial. Se escribe una instrucción como “créame una landing page”, “atiende a mis clientes” o “edita este vídeo” y se espera que el sistema comprenda automáticamente el negocio, el público y el resultado que buscamos. Pero esto no funciona así.

La herramienta necesita conocer quiénes somos, qué ofrecemos,

a quién nos dirigimos y qué queremos conseguir.

También necesita límites. Debemos indicarle qué información puede utilizar, qué decisiones no debe tomar y cuándo necesita la intervención de una persona.

Por otro lado, no existe una extensión perfecta para un prompt, ya que un texto más largo no tiene por qué generar un resultado mejor. Es preferible una instrucción breve y bien organizada que una página llena de información repetida.

Cuando preparo una instrucción importante, suelo apoyarme en estos pilares:

      1. El rol, indicando qué profesional debe representar y qué experiencia necesita.
      2. El contexto, explicando la empresa, su actividad y sus clientes.
      3. El objetivo, definiendo qué resultado queremos conseguir.
      4. La información disponible, incorporando documentos, datos y ejemplos.
      5. Los límites, aclarando qué no debe inventar o decidir.
      6. El resultado esperado, especificando el formato, el tono y los criterios de calidad.

Por ejemplo, el rol merece algo más de atención. No es lo mismo decir “actúa como experto en marketing” que pedirle que piense como un consultor sénior que comenzó asesorando a pequeños negocios y ha terminado trabajando con grandes compañías.

En el segundo caso le estamos dando experiencia, recorrido y perspectiva. Le ayudamos a adaptar sus recomendaciones a empresas de tamaños y sectores distintos.

Por eso, a partir de esta base, cada herramienta necesita información específica.

WhatsApp AgentKit permite crear un agente conectado con WhatsApp y adaptado a la información de una empresa.

Esta herramienta puede configurarse para resolver consultas frecuentes, recoger información y detectar cuándo debe intervenir una persona.

A modo de ejemplo, WhatsApp AgentKit puede tener sentido en un restaurante que recibe preguntas sobre horarios, menú o reservas. También en una clínica que necesita recoger información antes de asignar una cita, en una inmobiliaria que quiere clasificar contactos o en una empresa de servicios que recibe muchas solicitudes similares.

Cuanto más repetitivo y documentado sea el proceso, más fácil será automatizar una parte.

Qué debe preparar la empresa

La empresa debe de tomar una serie de decisiones para dar comienzo al uso de la herramienta. El primer trabajo consiste en organizar la información.

Es importante que el negocio tenga claros sus horarios, servicios, precios, condiciones, procesos y preguntas habituales. También debe decidir qué puede responder el agente y qué situaciones debe trasladar al equipo. También es recomendable crear una base de conocimiento breve, actualizada y coherente. Si dos archivos contienen precios o condiciones diferentes, la herramienta no sabrá cuál debe utilizar.

También hay que definir cómo se presentará el agente,

qué tono utilizará y qué puede prometer.

Una empresa puede decidir que el agente explique sus servicios y recoja una solicitud, pero que no confirme un presupuesto. Otra puede permitirle consultar la disponibilidad de una agenda, pero exigir que una persona apruebe cualquier cambio.

Cómo darle las instrucciones

El agente debe saber que su función es atender una primera consulta, no sustituir a toda la empresa.

Para ello, le explicaría quién es, qué información puede consultar y qué acciones tiene permitidas. También le indicaría que no debe inventar precios, condiciones o disponibilidad.

Después definiría las situaciones en las que tiene que detenerse y derivar la conversación. Una reclamación, una consulta sensible o una petición que no aparece en la documentación deberían llegar a una persona.

La tecnología puede conectarse con un calendario, una base de datos o un CRM, pero esas integraciones deben diseñarse y revisarse. No aparecen automáticamente al instalar la herramienta.

Cómo saber si aporta valor

Para comenzar, no mediría su utilidad por el número de mensajes que responde. Más bien me fijaría en el tiempo de primera respuesta, las consultas correctamente resueltas, las reservas o solicitudes generadas y las horas que ahorra al equipo.

También revisaría sus errores. Si responde rápido, pero obliga a corregir continuamente lo que dice, no estamos mejorando la atención.

El objetivo del uso de WhatsApp AgentKit es evitar que una oportunidad se pierda y liberar al equipo de tareas que no necesitan su intervención.

Claude WebKit utiliza Claude Code para crear una landing page a partir de la información que le proporciona el usuario.

La empresa trata de explicarle a la herramienta: qué hace, a quién se dirige, qué quiere comunicar y qué acción debe realizar el visitante. Con esa información, Claude WebKit prepara una estructura, desarrolla la página y permite revisar el resultado antes de publicarlo.

La utilizaría para lanzar un servicio, captar contactos, presentar una campaña o validar una idea antes de invertir en un desarrollo mayor.

La utilidad no está simplemente en crear una web más rápido

Crear una página en dos días no aporta demasiado si no sabemos qué debe conseguir y la oportunidad aparece cuando una empresa quiere comprobar si una propuesta despierta interés.

Imaginemos que estamos valorando un nuevo servicio. Podemos crear una landing page, dirigir tráfico hacia ella y analizar cuántas personas solicitan información. Esa primera prueba permite mejorar la oferta antes de invertir en una web completa, una campaña más grande o un nuevo equipo comercial.

Qué información necesita

Antes de utilizar la herramienta, la empresa debe ser capaz de explicar qué ofrece, qué problema resuelve, a quién se dirige y por qué alguien debería confiar en ella. También necesita pruebas. En este caso, pueden ser testimonios, resultados, casos de éxito, garantías o cualquier elemento que reduzca la incertidumbre del visitante.

Después hay que elegir una acción principal.

Una landing page no debería pedir al usuario que compre, descargue un documento, solicite información, reserve una llamada y siga a la empresa en redes sociales al mismo tiempo.

Cuanto más clara sea la decisión que queremos provocar,

más fácil será construir la página alrededor de ella.

Cómo pedirle una buena página

Para empezar, le explicaría qué vendemos, a quién queremos captar, en qué punto llega el visitante, qué problema tiene, qué objeciones pueden frenarle y qué acción debe realizar: pedir información, reservar, comprar o dejar sus datos. También aportaría referencias visuales, ejemplos de estructura, tono y propuesta de valor.

Al terminar, alguien debe revisar formularios, correos, analítica, velocidad, versión móvil, textos legales y recorrido de conversión.

La herramienta acelera la creación, pero la estrategia, el mensaje,

la persuasión y la revisión siguen necesitando criterio humano.

Claude Banana ayuda a convertir una idea visual poco desarrollada en una instrucción más precisa para generar imágenes. Puede parecer una función sencilla, pero muchos resultados deficientes no se deben a la herramienta. Se deben a que la empresa no sabe explicar qué imagen necesita.

La frase: “quiero una fotografía de una oficina moderna” deja prácticamente todas las decisiones abiertas. No explica quién aparece, qué está haciendo, qué debe transmitir la escena ni dónde se utilizará. Claude Banana es una herramienta que realiza preguntas para completar esa información y crear una dirección visual más concreta, facilitando el proceso de creación de imágenes.

En qué puede ayudar a una empresa

Puede utilizarse para preparar conceptos de campaña, portadas de artículos, fondos para imágenes de producto, moodboards, presentaciones y adaptaciones para redes sociales.

También puede servir para visualizar una idea antes de organizar una producción fotográfica. La empresa puede probar diferentes propuestas, elegir una dirección y compartirla después con un fotógrafo, un diseñador o un cliente.

Claude Banana ayuda a que una idea deje de ser abstracta y pueda discutirse con mayor claridad.

Qué debe contener una buena instrucción visual

En este caso sí tiene sentido utilizar una estructura. Por eso, la instrucción debe explicar:

        • qué aparece en la imagen,
        • qué estilo debe seguir,
        • dónde sucede la escena,
        • cómo se comporta la luz,
        • qué acción está ocurriendo y
        • desde qué perspectiva se observa.
        • Además,  debe indicar para qué se utilizará la pieza.

Una imagen para un anuncio, una portada de blog y una presentación comercial necesitan composiciones diferentes. Una portada puede necesitar espacio libre para añadir un título. Un anuncio puede necesitar que el producto ocupe una posición muy concreta.

La empresa también debería aportar sus colores, tipografías, fotografías anteriores y ejemplos de aquello que considera coherente con su marca.

Para no quedar en la superficie del proceso, lo que haría sería definir qué quiero comparar. Siempre es factible probar diferentes fondos o encuadres, pero si modificamos todos los elementos a la vez será difícil entender qué propuesta funciona mejor.

Qué límites debemos tener presentes

Una instrucción detallada no garantiza una imagen perfecta, ya que la inteligencia artificial puede alterar un logotipo, modificar un color, representar mal un producto o generar textos incorrectos.

Esto es especialmente delicado cuando la imagen presenta un producto real. Si el envase, el tamaño o el acabado no coinciden con lo que el cliente recibirá, la creatividad puede terminar generando una expectativa falsa.

También hay que revisar los derechos de las imágenes que se utilizan como referencia.

La herramienta puede producir más propuestas. La dirección creativa decide cuáles tienen sentido y cómo pueden utilizarse.

Cómo medir su utilidad

Para medir su utilidad, compararía cuánto tiempo necesita el equipo para llegar a una pieza aprobada, cuántas generaciones son necesarias y qué porcentaje de las propuestas puede utilizarse.

El resultado no se mide por la cantidad de imágenes creadas, sino por la capacidad de producir piezas útiles con menos tiempo y menos revisiones.

Esto es algo que remarco mucho en las consultorías, y que la industria ya ha empezado a analizar: muchas veces los costes en tiempo y en dinero no compensan la utilización de la IA.

MAIA significa Multi-Agent Investment Analysis y está diseñada para investigar mercados financieros mediante varios agentes especializados. Lo interesante de esta herramienta está en cómo organiza una investigación compleja.

En lugar de pedirle a un único modelo que investigue todo en una sola respuesta, distribuye el trabajo entre varios agentes. Cada uno analiza una parte y otro se ocupa de reunir los resultados y preparar una conclusión.

Qué puede aprender una empresa de este sistema

Aunque su uso original esté relacionado con inversiones, la estructura puede inspirar otros procesos de investigación. Una empresa que esté valorando entrar en un nuevo mercado podría utilizar agentes diferentes para estudiar competidores, precios, clientes, tendencias y regulación. Después, otro agente podría contrastar los resultados y preparar una síntesis para dirección.

Pero hay que ser claros. Esto no significa que MAIA pueda descargarse y utilizarse directamente para cualquier estudio de mercado. Habría que adaptar sus agentes, sus fuentes y sus criterios.

La oportunidad está en el modelo de trabajo, no en prometer que cinco agentes tomarán una decisión por nosotros.

Cómo plantear la investigación

Para llevar a cabo la investigación, primero definiría qué preguntas queremos responder. Después indicaría qué fuentes pueden utilizarse, qué antigüedad máxima deben tener los datos y cómo debe mostrar las contradicciones.

Tenemos que ser conscientes de que la herramienta puede reunir información y detectar señales, pero no elimina la incertidumbre. Esto puede influir en los datos, ya que pueden estar desactualizados, una noticia puede estar incompleta y un agente puede interpretar mal una relación.

Por eso debe utilizarse para organizar una investigación y preparar una decisión, no para sustituir a quien debe tomarla.

Editor Pro Max utiliza Claude Code para crear y editar vídeos mediante instrucciones escritas. El usuario describe la pieza que necesita y la herramienta prepara una composición que después puede revisarse y exportarse. Además, puede trabajar con material ya grabado para transcribirlo, detectar silencios, crear subtítulos y preparar cortes.

No lo veo como un sustituto universal de un editor de vídeo, pero puede resultar especialmente útil cuando una empresa produce muchas piezas con una estructura similar.

Cuándo puede ahorrar trabajo

      • Un podcast podría crear una plantilla estable con sus colores, tipografías, subtítulos y llamada a la acción.
      • Una empresa de formación podría reutilizar una estructura para sus tutoriales.
      • Un comercio electrónico podría preparar diferentes versiones de un vídeo de producto.
      • Un equipo de comunicación podría adaptar una misma pieza a formato vertical, cuadrado y horizontal.

En estos casos, gran parte del trabajo consiste en repetir correctamente una serie de pasos. Ahí es donde la herramienta puede ahorrar tiempo.

Por el contrario, cuando una pieza depende de decisiones narrativas, emocionales o creativas muy precisas, el criterio del editor continúa siendo imprescindible.

Qué debe preparar la empresa

Antes de empezar, hay que definir el objetivo del vídeo, el público, la duración, el canal y la llamada a la acción.

Asimismo, deben reunirse las grabaciones, el logotipo, las tipografías, la música, las fotografías y cualquier material que vaya a utilizarse.

Después conviene decidir qué elementos serán siempre iguales y cuáles pueden cambiar. La introducción, los subtítulos o el cierre pueden convertirse en una plantilla. La selección del fragmento más interesante quizá necesite una decisión humana.

Sería un erros decirle a la herramienta: “hazme cinco vídeos para redes sociales”. Hay que explicarle en qué debe conseguir cada pieza, qué información contiene el material y qué criterio debe seguir para realizar los cortes. E incluso, indicaría qué no debe modificar, puesto que puede ser importante no alterar una declaración, no utilizar música sin licencia o no cortar una explicación en un punto que cambie su significado.

 

El objetivo es producir mejor y con mayor eficiencia las piezas que realmente necesita la empresa.

Antes de conectar conversaciones de clientes, documentos internos, fotografías o vídeos, la empresa debe saber qué información necesita la herramienta, dónde se guarda, quién puede acceder y qué ocurre si se produce un error.
 
Además, estos proyectos han sido desarrollados por terceros. Antes de instalarlos dentro de una empresa, un profesional debería revisar su código, sus permisos y los servicios con los que se conecta.
 
El empresario necesita saber qué problema resuelve, qué recursos requiere, cuánto costará mantenerla y quién será responsable de supervisarla.

Estas cinco herramientas de Claude Code enseñan algo importante: la inteligencia artificial ya no solo ayuda a escribir, resumir o responder. Empieza a construir agentes, páginas, imágenes, investigaciones y vídeos a partir de instrucciones.

Pero eso no significa que una empresa deba lanzarse a instalar

cualquier proyecto que prometa ahorrar tiempo.

La decisión correcta no empieza preguntando qué herramienta es más novedosa. Empieza preguntando qué proceso consume demasiados recursos y si la IA ahorra recursos, qué tarea se repite constantemente y automatizarla, qué oportunidad se pierde por falta de velocidad o qué parte del trabajo necesita más orden antes de automatizarse.

    • WhatsApp AgentKit puede tener sentido si recibes muchas consultas repetidas y necesitas atender mejor sin saturar al equipo.
    • Claude WebKit puede ayudarte a validar una oferta antes de invertir en una web completa.
    • Claude Banana puede mejorar la forma en la que conviertes ideas visuales en piezas útiles.
    • MAIA puede inspirar una forma más ordenada de investigar y contrastar información.
    • Editor Pro Max puede acelerar la producción cuando trabajas con formatos repetibles.

Pero ninguna de estas herramientas resuelve por sí sola un problema mal definido.

Antes de incorporar IA en una empresa, hay que tener claro el objetivo, el contexto, los datos disponibles, los límites, los permisos y el criterio de revisión. De lo contrario, la tecnología no elimina el caos: lo acelera.

Por eso, el verdadero avance no está en probar cinco herramientas nuevas. Está en aprender a convertir la inteligencia artificial en una extensión útil del negocio.

Y eso exige dirección.

Si estás valorando incorporar IA en tu negocio, empieza por revisar dónde se pierde tiempo, dónde se repiten tareas, dónde se atascan oportunidades y qué información necesita tu equipo para trabajar mejor.

Después, elige la herramienta.

No antes.

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